Relaves mineros en el mar

Por: Valeria Tort

Chile es un país minero. Esto conlleva importantes ventajas, pero también desventajas. En particular, nos referimos al mayor problema ambiental de la minería: cómo desechar sus residuos. El principal tipo de residuo minero producido en Chile corresponde a relaves.

imagen relave minero

Actualmente, la gran mayoría se vierte en depósitos de relaves ubicados en territorio continental; como por ejemplo en quebradas, en minas abandonadas, en represas artificiales, entre otros. Sin embargo, existe una opción fuera de territorio continental: verterlas en el océano. 

El vertido de relaves mineros en el mar consiste en la instalación de una tubería bajo el agua que dirige la descarga hacia profundidades entre 30 y 1000 m. El objetivo que se intenta alcanzar con la deposición marina es eliminar los residuos mineros en aguas profundas sin que estos se mezclen con aguas superficiales ni que se diseminen más allá de la huella prevista.

La huella prevista puede involucrar:

1. Asfixia de organismos bentónicos y alteración física del hábitat.

2. Reducción de la composición/abundancia de especies y biodiversidad de las comunidades marinas.

3. Toxicidad directa de metales traza movilizados a partir de los relaves. 

4. Bioacumulación de metales a través de redes alimentarias y, en última instancia, en comunidades humanas que consumen pescado: pues aumenta el riesgo para la salud humana. 

Hoy en día, son 8 los países que lo practican; entre ellos, Chile, Noruega y Turquía, sumando un total de 14 minas operativas. Si se considera que existen 2500 industrias mineras en el mundo, esto significa que el 0,6% de ellas pone en práctica este sistema. 

En Chile, existen dos casos de gran trascendencia: 

1. Caso Chañaral: Entre 1938 y 1974 las minas de cobre Potrerillos y El Salvador desecharon sus relaves, sin tratamiento previo, al Río Salado, que fluía directo a la Bahía de Chañaral. Entre 1975 y 1989 el sitio de vertido se movió 10 km al norte a Caleta Palito. Fue en el año 1990 en donde la Corte Suprema de Chile falló en contra de la mina El Salvador y se le prohibió eliminar desechos mineros sin tratamiento al río El Salado, momento desde el cual comenzaron a eliminar sus desechos en un depósito continental. 

2. Caso CMP (Compañía Minera del Pacífico): CMP pertenece a la empresa minera siderúrgica CAP y se encuentra actualmente vertiendo parte de sus relaves mineros en el océano. Esta empresa, entre 1978 a 1993, descargaba relaves directamente en la zona intermareal de Ensenada Chapaco, en Huasco. A partir de 1994 se modificó la profundidad de vertido a 25 m y desde el 2004 se deposita a una profundidad de 35 m, 300 m alejado de la costa. Tras una denuncia realizada por Oceana en 2017, los vertidos de CAP al mar terminarán para el 2020. 

“El año 2016 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) denunció el vertimiento minero oceánico. En respuesta a esta denuncia, 51 países que la conforman votaron a favor de una prohibición internacional, incluidas grandes naciones mineras como China y Rusia” 

Además de la incidencia a la huella prevista señalada anteriormente, se debe evaluar la eventual recuperación del lugar. Para esto, surgen las siguientes preguntas: 

1. Qué se considera recuperación. 

2. Cuánto tiempo tomará. 

La recuperación se considera como un término equivalente al estado anterior a la deposición de relaves. Por lo mismo, la recuperación a largo plazo probablemente está relacionada con la sedimentación natural que cubrirá los relaves, la cual en promedio en el océano profundo es muy baja: de decenas y cientos de años. 

Es importante acotar que la recolonización no es lo mismo que la recuperación, dado que las especies que colonizan los relaves en el fondo del mar varían dependiendo de las características físicas, químicas y toxicológicas de éstos, que son distintas de las condiciones in situ antes de su deposición.

Por otro lado, el objetivo que se intenta alcanzar con la deposición de relaves, que involucra una no diseminación de estos, es probable que sea inefectivo debido a la existencia de corrientes oceánicas y de surgencias de aguas marinas, que dan como resultado la dispersión de los relaves a hábitats ad-yacentes, a las pesquerías de superficie y que pue-den afectar a organismos que podrían migrar hacia aguas internacionales y eventualmente generar problemas en los ecosistemas marinos de otros países. Es más, estudios recientes indican que, con el nivel de conocimiento actual, resulta incierto definir zonas sin corrientes oceánicas o sin surgencia de aguas, sin impacto a ecosistemas vulnerables; y así mismo resulta incierto definir zonas en las que se pueda asegurar que efectivamente el relave se depositará allí tras movilizarse por pendientes del suelo oceánico.

En el caso de Chañaral, la deposición de relaves causó cambios morfológicos drásticos, un incremento en las concentraciones de cobre (Cu) en el agua y una disminución en la densidad y biomasa de la fauna afectada. Un estudio del 2005 notificó que sus sedimentos se encuentran enriquecidos en cobre (Cu), manganeso (Mn), zinc (Zn) y cadmio (Cd) comparado con sedimento no contaminado, y estos sitios muestran la biodiversidad más baja.

En el caso de CMP, existe un estudio que evalúa su impacto en el periodo de 1978 a 1993, cuando la deposición era intermareal, que indica que la macrofauna entre los 20 y 50 metros de profundidad se vio afectada significativamente en términos de abundancia, riqueza de especies y diversidad, y causó cambios profundos en la estructura de la comunidad. Un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) realizado el 2013 sugiere que la hematita-magnetita en los relaves de este caso (a 35-130 de profundidad) experimenta una disolución reductiva y libera elementos traza asociados al agua de mar (Dold, 2014). Sin embargo, es positivo considerar que la empresa optó por no continuar estas prácticas, dado que posee una proyección de término para el 2020.

El año 2016, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que desde 1948 se ha convertido en autoridad mundial en cuanto a evaluar el estado de conservación de la naturaleza y los recursos naturales, denunció el vertimiento minero oceánico. En respuesta a esta denuncia, 51 países que la conforman votaron a favor de una prohibición internacional, incluidas grandes naciones mineras como China y Rusia, y sólo dos países votaron en contra, Noruega y Turquía. En particular, Noruega justifica la disposición de relaves en el mar con el argumento de la escasez de territorio apto para la disposición en tierra, lo que haría particularmente costosa su disposición, la minimización del drenaje ácido y los menores impactos estéticos. Los informes de monitoreo noruegos muestran que el impacto principal es la sofocación del lecho marino, aunque en algunos casos existe una preocupación con respecto a la posible toxicidad de metales y/o productos químicos. Existe resistencia en contra de la Empresa Minera Nussir Ltda. por la afección a fiordos y la población indígena Sami, iniciativa liderada por Friends of the Earth Norway.

Actualmente, Chile no cuenta con una regulación específica para la deposición de relaves mineros en el mar. En la Ley N° 2.222 de 1978, no se per-mite realizar esta actividad, a menos que se cuente con la aprobación de la autoridad marítima, por lo que no constituye una ley prohibitiva. El año 2015, cinco parlamentarios presentaron una iniciativa legislativa (Boletín 9.962-12), cuyo objetivo es prohibir el vertimiento, derrame o disposición de residuos mineros en las aguas sometidas a la jurisdicción nacional, la que se encuentra en primer trámite constitucional en el Senado, sin carácter de urgencia.