Exploradores Ambientales

Forjando una educación y cultura medio ambiental desde la etapa escolar

Por: Jean Karla Zambrana, Catalina Castro, Javiera Fernández, Jonathan Pérez, Carlos Soto y Miguel Tapia.
Exploradores Ambientales

En los últimos años se han desarrollado políticas que buscan generar conciencia de que la Tierra, nuestro hábitat, es muy frágil. Un factor muy importante que distingue a la sociedad moderna de las que nos precedieron, es el ritmo acelerado de los cambios a los que se somete el medioambiente y a la universalidad de sus consecuencias. Debido a lo anterior, es de suma importancia tomar conciencia y reflexionar sobre el desarrollo y el impacto de la contaminación en la calidad de vida de las generaciones futuras.

La Región de Atacama presenta casos emblemáticos, como las ciudades de Huasco, Copiapó y Chañaral, las cuales se han visto involucradas y expuestas constantemente a conflictos socioambientales a lo largo de su historia.

En el caso de la ciudad de Huasco y su zona circundante, fueron declaradas zona latente1 por material particulado respirable MP102 proveniente principalmente de las emisiones que genera la Planta de Pellets, perteneciente a la empresa CAP Minería, y de la central termoeléctrica Guacolda, de Guacolda Energía S.A ligada al grupo AES Gener S.A, ambas ubicadas a pocos kilómetros de la ciudad.

Respecto a la ciudad de Copiapó, la cual es conocida históricamente por la actividad minera ligada a la explotación de yacimientos de cobre y oro, que actualmente presenta más de 30 distritos mineros (tanto activos como abandonados). Este desarrollo minero principalmente ligado a la actividad extractiva de los siglos XIX y XX, generó los llamados pasivos ambientales mineros3 que en muchos casos presentan elementos nocivos para la población como cobre (Cu), arsénico (As), hierro (Fe) y mercurio (Hg). La falta de legislación ambiental permitió el abandono de éstos en las cercanías o en la misma área urbana de Copiapó, práctica que siguen realizando actualmente varias empresas mineras que conviven directamente con la población, como es el caso de Tierra Amarilla y Paipote.

Asimismo, la ciudad de Chañaral cuenta con un problema socio-ambiental sumamente conocido por largos años, pero actualmente aún sin solución concreta. El vertido de relaves mineros por el cauce del río El Salado, desde 1938 hasta 1975, provocó la formación de una playa artificial en la Bahía Chañaral, exponiendo hasta la actualidad a la población de la comuna de Chañaral a estos residuos mineros.

Línea del tren y sus proximidades con material minero proveniente del transporte de éste hacia la planta de pellets de Huasco.

Por lo tanto, a causa de las diversas problemáticas a las que ha sido y es expuesta la población nace la necesidad de buscarles soluciones y fomentar la educación ambiental, la cual hoy en día forma parte de los objetivos transversales de la educación. Sin embargo, esto no ha sido un proceso continuo de aprendizaje, es decir, no se ha instaurado desde las primeras etapas de desarrollo cognitivo de los escolares, lo que ha inhibido la formación de una cultura ambiental. A partir de lo anterior, un grupo de estudiantes de Geología de la Universidad de Atacama, denominados Grupo Geología Ambiental Atacama, vio la necesidad de presentar un proyecto con énfasis en la educación ambiental, enfocado en la etapa escolar.

Relaves abandonados en las proximidades de la Universidad de Atacama y casco urbano de Copiapó.

El proyecto fue denominado “Exploradores Ambientales: Forjando una educación y cultura medio ambiental desde la etapa escolar”, y fue adjudicado con una clasificación de 6,8 por el MINEDUC en el concurso de Proyectos Fondo de Desarrollo Institucional (FDI) el año 2018, en su línea de emprendimiento estudiantil, posicionándolo en el primer lugar entre todas las Universidades e instituciones participantes del país.

Como objetivo, se planteó diseñar un modelo de aprendizaje integral utilizando un Ciclo de Aprendizaje Ambiental, que consiste en 4 ejes esenciales: focalizar, explorar, reflexionar y aplicar, alineados en tres temáticas ambientales: AGUA, AIRE y SUELO, enfocado en estudiantes de cuarto y quinto básico de las escuelas más vulnerables de la Región de Atacama, impartida en dos secciones al año.

Actualmente, el Grupo de Geología Ambiental de Atacama se encuentra desarrollando los módulos de aire y agua en Chañaral con la Escuela Básica Diego Portales Palazuelos, en Copiapó con el colegio Estación Paipote y en Vallenar con la Escuela Edmundo Quezada Araya. Además, vieron la necesidad de alinear el proyecto en un ámbito más inclusivo por lo cual incorporaron a dos escuelas diferenciales, en Copiapó a la Escuela Diferencial María Lanza Pizarro y en Chañaral a la Escuela Especial José Luis Olivares Arancibia. Próximamente desarrollarán el módulo de suelo, para finalizar con una salida de terreno a parques nacionales de la Región de Atacama, y generar la interconexión de conceptos aprendidos en los talleres con el entorno que los rodean.

Actualmente, la playa artificial de relaves mineros en la Bahía de Chañaral. El color que presenta (imagen de la derecha) es debido al enriquecimiento de cobre sobre el aluvión 2015.

Playa artificial de relaves mineros en la Bahía de Chañaral. El color que presenta es debido al enriquecimiento de cobre sobre el aluvión 2015.

Estudiantes colaboradores y equipo gestor del proyecto. De izquierda a derecha: Javiera Fernández, Janina Santander, Jean Karla Zambrana, Felipe Alquinta, Luciano Travella, Patricia Vargas y Catalina Castro. Ausentes: Javiera Robles, Paula Olivares, Constanza Alfaro, Ariel Godoy, Jonathan Pérez y Carlos Soto.

Equipo gestor del proyecto. De izquierda a derecha: Carlos Soto, Jean Karla Zambrana, Javiera Fernández, Catalina Castro y Jonathan Pérez.

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