¿Se puede seguir extrayendo agua del Salar de Atacama?

Por: Carla Bacigalupo y Daniela Calderón.

RED Geoambiental

Mucho ha resonado en los medios, durante los últimos años, el boom del Litio. Este elemento, que se puede obtener en salmuera, como en el caso de Chile, o en pegmatitas, como en Australia, tiene un gran valor estratégico para el país ya que es la materia prima para baterías de celulares, computadores, cámaras, satélites y para autos eléctricos, lo que lo hace muy apetecido a nivel mundial. Sin embargo, en Chile su explotación está ligada a la extracción de agua en un lugar donde los recursos hídricos son escasos, como lo es el Desierto de Atacama. Resulta irónico que mientras Europa está en una transición para disminuir los combustibles fósiles gracias al Li, en Chile, y específicamente en el Salar de Atacama, esto genera graves problemas ambientales y sociales.

El Salar de Atacama, ubicado en la región de Antofagasta, provincia del Loa, posee alrededor del 52% de las reservas de Litio a nivel mundial. La cuenca hidrológica que lo alberga tiene una extensión de 14.100 km2, mientras que el salar en sí abarca 3000 km2. Esta zona se caracteriza por un clima de extrema aridez, lo que hace posible las altas tasas de evaporación que dieron origen a los salares.

Este salar está conformado por un núcleo de sales cristalizadas, principalmente halita, junto a sedimentos clásticos. Además de litio, se extraen Boratos, Sulfatos y Cloruros de Potasio, entre otros. Este núcleo salino, formado por cristales de halita, tiene una profundidad de 30-40 m y posee una alta permeabilidad intercristalina, lo que le diferencia de otros salares del altiplano y permite que los costos de extracción de salmuera sean considerablemente bajos (lo que es muy atractivo para la inversión).

El principal problema de los procesos de explotación del litio es que se hace a partir de la extracción de la salmuera del salar, la que posteriormente se seca en piscinas para evaporar los fluidos. Por lo tanto, se extrae directamente agua del salar, el que constituye un sistema altamente complejo e inestable, por lo que hay una gran incertidumbre con respecto al balance hídrico y las consecuencias del uso desmedido del agua.


¿Cuáles son los actores en este conflicto?

Si bien son sólo dos las empresas autorizadas para extraer Li en el Salar de Atacama, SQM y Albemarle, no solo ellos tienen derechos de agua en esta zona.

Hacia el lado sureste del salar, en el sector de Monturaqui-Tilopozo, Minera Escondida tenía derecho hasta el año pasado, para extraer 1985 l/s (litros por segundo). Actualmente tiene una solicitud para extender sus derechos hasta el año 2030, reduciéndolos a 640 l/s (o sea, el 46% de lo que extrae actualmente). Por otro lado, Zaldívar posee derechos por 556,5 l/s, aunque como máximo utiliza el 38%, y tiene una solicitud para mantener esta tasa de extracción hasta el año 2029. Estas solicitudes se están analizando y tienen que ser sometidas a nuevos estudios de impacto ambiental.

SQM está autorizada para extraer 1700 l/s de salmuera y 549 l/s de agua dulce. Mientras que Albemarle puede sacar hasta 442 l/s de salmuera y 18, 5 l/s de agua dulce.

Hay además otras empresas, incluyendo la industria hotelera, autorizadas a extraer agua del salar, las que, en su conjunto, pueden extraer alrededor de 300 l/s.

Por último, tenemos a las comunidades Atacameñas, quienes han habitado hace más de 10 mil años en los alrededores del salar y utilizan en su sistema de agua rural 80 l/s de agua dulce. Ellos son los mayores afectados del uso desmedido del agua, ya que la agricultura es su principal fuente de sustento y se ha visto mermada por la escasez del recurso hídrico. Además, el Salar de Atacama es parte de su cosmovisión de vida, por lo que su preservación es parte de su cultura.

Si tenemos en cuenta que las precipitaciones no superan los 5-10 mm/año en el salar mismo, y en zonas más altas pueden llegar hasta 200 mm/año, y que la mayoría de estas aguas se pierden o evaporan, se concluye que la extracción es mucho mayor a la recarga y estamos ante un desbalance hídrico.

Imagen satelital (Google Earth Pro) de la cuenca del Salar de Atacama con los caudales de uso autorizados tanto de agua dulce como de salmuera. El Salar de Atacama está señalado con el contorno azul.

 

¿Qué se está haciendo?

            Las comunidades indígenas que viven alrededor del Salar de Atacama, 18 de ellas organizadas por el Consejo de Pueblos Atacameños, han tenido resultados positivos en cuanto a la conservación del agua del salar. En primer lugar, lograron que la Dirección General de Aguas (DGA) no siguiera entregando derechos de agua del río San Pedro, al declarar su caudal agotado y de esta forma protegerlo de la sobreexplotación. Además, actualmente se lleva a cabo un monitoreo comunitario en el cual los representantes ambientales del Consejo cumplen el rol de vigilantes ambientales, donde acompañan en los monitoreos e instalación de equipos de la empresa Albemarle, la cual aceptó este tipo de trabajos en su Resolución de Calificación Ambiental. Otro logro de las comunidades fue declarar Santuario de la naturaleza la Laguna Tebenquiche, parte de la reserva nacional de Los Flamencos. Esta laguna no solo representa una maravilla paisajística de la zona y fuerte atractivo turístico, sino que también es rica en ecosistemas y alberga actividad microbiana única en el mundo.

El trabajo de monitoreo comunitario ha permitido poner en práctica el Plan de Alerta Temprana (PAT) tal como sucedió el año 2018 cuando la empresa SQM debió disminuir la extracción de salmuera desde 1500 l/s a 1250 l/s, debido a la disminución del nivel del agua del salar alrededor de un centímetro.

Pese al trabajo de científicos y las comunidades, aún hay mucho desconocimiento sobre el funcionamiento hidrogeológico de la cuenca del Salar de Atacama. De hecho, casi no hay datos ni pozos en las zonas altas de la cuenca. Esto hace que los derechos de agua se entreguen basados en pequeños modelos que se limitan al salar y no tienen en cuenta todo el sistema.

Bajo el actual panorama que presenta la minería del litio, la conservación de los ecosistemas en el Salar de Atacama es insostenible. Por lo tanto, se deben implementar nuevos métodos de extracción que no dependan de la extracción de salmuera y su posterior evaporación, proceso que dura entre 12 a 15 meses. Actualmente se está trabajando en el desarrollo de nuevos métodos de extracción; un ejemplo es el realizado por Lilac Solutions, el que asegura utilizar un 90% menos de agua y recuperar hasta el 80% del litio contenido en la salmuera, lo que supone un método de extracción sustentable que podría minimizar el impacto ambiental y social en la zona. Las investigaciones aún se encuentran en proceso, por lo que también es necesaria inversión en ciencia y tecnología para seguir incentivando y sustentando el trabajo de investigadores que buscan generar métodos con menor impacto ambiental.

Debido a la complejidad del sistema hídrico de la cuenca del Salar de Atacama, la extracción actual de sus recursos pone en peligro la preservación de los ecosistemas y el de las comunidades. Por lo tanto, utilizar sus recursos de forma responsable se ha vuelto una necesidad, sobre todo porque la desertificación del territorio pone en riesgo nuestro mayor recurso: el agua.